Archive for September, 2009
Empezando a Meditar – 2
Observar es meditación. Lo que observes es irrelevante. Puedes observar árboles, puedes observar un Río, puedes observar las nubes, puedes observar a unos niños jugando a tu alrededor. Observar es meditación. Lo que observes no es importante; el objeto no es la cuestión.
La naturaleza de la observación, la cualidad de ser consciente y estar alerta, eso es la meditación. Recuerda: meditación significa consciencia. Cualquier cosa que hagas con consciencia es meditación. No se trata de la acción en sí, sino de la cualidad que le imprimas a la acción. Andar puede ser meditación si lo haces estando alerta. Estar sentado puede ser meditación si estás sentado alerta. Escuchar a los pájaros puede ser meditación si escuchas con consciencia. Escuchar el sonido interno de tu mente puede ser meditación si permaneces alerta y vigilante.
Lo esencial es permanecer consciente. Entonces cualquier cosa que hagas será meditación.
Osho.
Celebracion
Tenemos muchos motivos: las flores están en su esplendor, los pájaros están cantando, el sol luce allá en el cielo; ¡celébralo! Entonces de pronto te relajas, entonces desaparece la tensión, desaparece la angustia.
Toda la energía que se había convertido en angustia se transforma en gratitud; tu corazón no deja de latir con profundo agradecimiento: eso es orar. Eso es oración: un corazón que late con profundo agradecimiento.
Osho.
Empezando a Meditar – 1
Meditar es una aventura, la aventura más grande que la mente humana puede acometer. La meditación consiste simplemente en ser; ser sin hacer nada, sin acción, sin pensamiento, sin emoción. Simplemente eres, y ello es puro gozo. ¿De dónde viene ese gozo si es que no estás haciendo nada? No viene de ninguna parte, o viene de todas partes. No tiene causa, ya que la existencia está hecha de esa sustancia llamada gozo.
Cuando no estás haciendo nada en absoluto –ni corporalmente, ni mentalmente, ni a ningún otro nivel -, cuando toda actividad ha cesado en ti y simplemente eres, simplemente estás siendo, eso es meditación. No puedes hacerla, no puedes practicarla; solamente tienes que entenderla.
Siempre que puedas encontrar tiempo para solamente ser, abandona toda acción. Pensar también es hacer, la concentración también es hacer, la contemplación también es hacer. Aunque sólo sea por un instante, si no estás haciendo nada y estás en tu centro, completamente relajado, eso es meditación. Y una vez le hayas cogido el truco, puedes permanecer en ese estado tanto tiempo como quieras, hasta que finalmente puedas permanecer en ese estado las veinticuatro horas del día.
La meditación no está en contra de la acción. No hay que huir de la vida. Simplemente te enseña una nueva forma de vivir, te conviertes en el centro del ciclón.
Tu vida prosigue, y en realidad lo hace más intensamente, con más alegría, con más claridad, más creatividad, con mayor visión; sin embargo estás por encima, eres sólo un espectador que contempla desde la cima de la colina todo lo que está ocurriendo a su alrededor.
Osho
Iluminacion
Lo que te invita a hacer la iluminación es saber algo que no has experimentado y, así, experimentarlo. El saber abre la puerta a la experiencia, y tú crees que es al revés.
La iluminación consiste en entender que no hay ningún sitio adonde haya que ir, nada que se tenga que hacer, ni nadie que se tenga que ser, excepto precisamente quien uno está siendo en este momento.
Neale Donald Walsch
Trabajo
Trabajáis para ir al ritmo de la tierra y del alma de la tierra.
Porque permanecer ociosos es ser un extraño para las estaciones y desertar del cortejo de la vida, quien camina con majestad y orgullosa sumisión hacia el infinito.
Cuando trabajáis sois una flauta a través de cuyo corazón el murmullo de las horas se convierte en melodía.
¿Quién de vosotros querría ser un caramillo mudo y silente mientras todo lo demás canta al unísono?
Siempre os han dicho que el trabajo es maldición, y el laboreo un infortunio.
Mas yo os digo que cuando trabajáis cumplís una parte del más remoto sueño de la tierra, una parte que os fue asignada a vosotros cuando el sueño nació.
Y trabajando estáis en verdad amando a la vida.
Y amar a la vida mediante el trabajo es estar en intimidad con el secreto más recóndito de la vida.
Mas si en vuestra aflicción llamáis dolor al nacimiento y maldición escrita sobre vuestra frente a lo que sostiene la carne, entonces os contesto que sólo el sudor de vuestra frente lavará lo que en ella está escrito.
Os han dicho también que la vida es oscuridad, y en medio de vuestro cansancio no hacéis sino repetir, como eco, lo que dijo el hastiado.
Mas yo os digo que en verdad la vida es oscuridad cuando no hay actividad ninguna.
Que toda actividad es ciega cuando no hay conocimiento.
Que todo conocimiento es vano cuando no hay trabajo.
Que todo trabajo es vacío cuando no hay amor.
Por que cuando trabajáis con amor estáis en armonía con vosotros mismos, y con los demás, y con Dios.
Y, ¿qué es trabajar con amor?
Es tejer la tela con hilos extraídos de vuestro corazón, como si el ser más amado por vosotros fuera a usar esa tela.
Es levantar una morada con cariño, como si el ser más amado por vosotros fuera a vivir en ella.
Es sembrar con ternura y cosechar con alegría, como si el ser más amado por vosotros fuera a alimentarse con los frutos.
Es infundir en todas las cosas que creáis el aliento de vuestro propio espíritu.
Y saber que todos los muertos queridos están a vuestro lado, y os observan.
Con frecuencia es he oído decir, como si hablaseis en sueños:
“Quien trabaja el mármol y talla en la piedra la forma de su propia alma, es más noble que quien ara los surcos.
Y quien rapta el arcoíris para plasmar sus colores sobre una tela a imagen de un hombre, es más que quien hace las sandalias”.
Mas yo os digo no en sueños, sino cuando más despierto estoy, que el viento habla con igual dulzura a los gigantescos robles que a las hierbas más insignificantes; y que sólo es grande quien transforma la voz del viento en melodía, más dulce aún gracias por su propia capacidad de amar.
El trabajo es amor hecho presencia.
Y si no podéis trabajar con amor, sino con disgusto, mejor es que dejéis vuestra tarea y os sentéis a la puerta del templo para pedir limosna a quienes trabajan con gozo.
Porque si amasáis el pan con indiferencia, estáis haciendo un pan amargo que sólo a medias aplacará el apetito de un hombre.
Y si pisáis las uvas de mala gana, vuestra desgana destila veneno sobre el vino.
Y aunque cantéis como los ángeles, si no amáis el canto estáis impidiendo que los oídos del hombre escuchen las voces del día y las voces de la noche.”
Jalil Gibran
Rabino
Un Judío, un hombre joven, fue a su rabino.
“Rabino, ¿Puedo pedirle consejo acerca de una cosa importante?”
“Por supuesto”, contestó el rabino.
“Bien, me pasa lo siguiente; estoy enamorado de dos chicas . . . Es decir, creo que lo estoy. Pues bien, una es muy bonita pero no tiene dinero, mientras que la otra no está mal aunque tiene mucho dinero. ¿Qué haría usted en esas circunstancias? Si usted estuviera en mi lugar, rabino ¿qué haría?”
“Bien –dijo el rabino-, estoy seguro de que tu corazón ama a la bonita, así que deberías casarte con ella.”
“¡Perfecto! –dijo el muchacho- Gracias rabino. Eso es lo que voy a hacer.”
“¡Ah!, por casualidad –le dijo el rabino cuando se disponía a partir-, ¿podrías darme las señas de la otra muchacha?”.
Relajacion
La relajación es un estado determinado en el que la energía no se mueve a ninguna parte, ni hacia el futuro ni hacia el pasado; simplemente está contigo. En el lago tranquilo de tu propia energía, en su calor, te ves tú envuelto. Este momento lo es todo. No existe otro. El tiempo se detiene; entonces surge la relajación. Si interfiere el tiempo, no la habrá. El reloj se detiene sin más; el tiempo deja de existir. Este momento lo es todo. No tienes que pedir nada más, solamente debes disfrutarlo. Hay que disfrutar las cosas corrientes, porque son las más hermosas. De hecho, nada es ordinario si existe Dios, todo se vuelve extraordinario.
Piensa en las cosas pequeñas . . .Como caminar por el césped cuando no se han evaporado todavía las gotas de rocío, sentirse inmerso en tal placer: disfrutando de la textura, del contacto con el césped, de la frescura del rocío, la brisa matinal, el sol en ascenso. ¿Qué más necesitas para ser feliz? ¿Qué más es posible? Acostarte por la noche entre las frescas sábanas de tu cama, sentir su textura; poco a poco las sábanas se van calentando, la oscuridad te envuelve, el silencio de la noche . . . Con los ojos cerrados te sientes en tu ser. ¿Qué más necesitas? Es demasiado; de ahí nace una profunda gratitud: eso es relajación.
La relajación significa que este momento es más que suficiente, más de lo que puede pedirse y esperarse. Nada qué pedir, es más que suficiente, es todo lo que puedes desear; entonces la energía no se mueve a ninguna parte. Se convierte en un lago tranquilo. Te disuelves en tu propia energía. Este momento se llama relajación.
Osho





