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Encontrar la Verdadera Fuente
Cuando ves a un amigo y de pronto sientes que brota la alegría en tu corazón, concéntrate en esta alegría. Siéntela, conviértete en ella, y reúnete con él rebosante y siendo consciente de ella. Deja al amigo en la periferia y tú permanece centrado en tu sentimiento de felicidad.
Lo mismo puede hacerse en muchas otras situaciones. Está saliendo el sol y de pronto sientes que algo está naciendo dentro de ti. Entonces olvídate del sol, déjalo en la periferia. Tú céntrate en tu propia sensación de energía naciente. En el momento en que la observes, se difundirá, llenará todo tu cuerpo, todo tu ser. Pero no seas sólo un observador, fúndete en ella. Son pocos los momentos en los que sientes alegría, felicidad, dicha, pero siempre los malgastas porque te centras en el objeto.
Siempre que hay alegría sientes que viene de fuera. Te has encontrado a un amigo y, desde luego, parece que la alegría viene de tu amigo, del hecho de verle. Esto no es cierto. La alegría siempre está dentro de ti. Tu amigo sólo es un detonante de la situación. Ha ayudado a que salga tu alegría, te ha ayudado a que veas que está ahí. Y esto ocurre no sólo con la alegría, sino con cualquier sentimiento: con la ira, con la tristeza, con la miseria, con la felicidad; en una palabra, con todo. Los demás sólo hacen que expreses lo que está escondido en ti. No son las causas, no están causando nada dentro de ti. Lo que quiera que esté ocurriendo, te está ocurriendo a ti. Siempre ha estado allí. Lo único es que este encuentro con tu amigo se ha convertido en un estímulo por el que ha aflorado lo que estaba escondido, ha salido de sus recónditos orígenes, se ha hecho aparente, manifiesto. Cuando esto ocurra, permanece centrado en el sentimiento interior y entonces tendrás una actitud distinta hacia todo en la vida.
Haz esto incluso con las emociones negativas. Cuando estés enfadado, no te centres en la persona que lo ha provocado. Mantenle en la periferia. Simplemente fúndete con tu enfado. Siente el enfado en su totalidad, permite que ocurra dentro de ti. No racionalices. No digas que tal persona lo ha generado, no la condenes; solamente ha sido un detonante de la situación. Y siente agradecimiento hacia ella, porque ha ayudado a que algo que estaba escondido salga al descubierto. Ha acertado en algún punto donde había una herida oculta. Ahora lo sabes; por tanto, conviértete en esa herida.
Con cualquier emoción, ya sea negativa o positiva, usa esto y se producirá un gran cambio en ti. Si la emoción es negativa, te librarás de ella al ser consciente de que está en tu interior. Si la emoción es positiva, te convertirás en la propia emoción. Si es alegría, te convertirás en alegría. Si es enfado, el enfado se diluirá.
Esta es la diferencia entre las emociones negativas y las positivas: si al hacerte consciente de una cierta emoción ésta se evapora, es que es negativa; si te transforma en ella y entonces la emoción se extiende y se convierte en tu ser, entonces es señal de que es positiva. La consciencia funciona de distinta forma en ambos casos.
Si es una emoción venenosa, te liberas de ella a través de la consciencia. Si es buena, dichosa, extática, te haces uno con ella, la consciencia la hace más profunda.
Osho.
Centrarse en el Corazón
¡Inténtalo! Hay muchas formas de hacerlo. Toca a alguien: si eres una persona que se rige por el corazón el contacto irá directo a tu corazón y sentirás esa cualidad. Si coges la mano de una persona que se rige por la cabeza, la mano estará fría. Y no sólo fría, sino que la cualidad del propio contacto será fría; la mano estará falta de vida. Si la persona se rige por el corazón notarás una cierta calidez. Entonces su mano se fundirá realmente contigo. Sentirás que algo fluye de su mano hacia ti y se producirá un encuentro, una comunión cálida.
Esta calidez proviene del corazón. No es así con la cabeza, porque la cabeza es siempre fría, fría y calculadora. El corazón es cálido, no es calculador. La cabeza siempre piensa cómo adquirir más, el corazón como dar más. Esa calidez es propiamente dar: dar energía, dar vibraciones desde el interior, dar vida. Por eso sientes que hay una cualidad distinta en el corazón. Si la persona te abraza realmente, sientes una profunda fusión con ella.
¡Toca! Cierra los ojos y toca cualquier cosa. Toca a tu amado o a tu amante, toca a tu hijo o a tu madre, a tu amigo, a un árbol, una flor o simplemente la tierra. Cierra los ojos y siente la comunicación entre tu corazón y la tierra o tu amado. Siente cómo tu mano es tu corazón que se estira para tocar la tierra. Deja que el sentido del tacto se relacione con el corazón.
Cuando escuches música, no la escuches con la cabeza. Olvídate de la cabeza y trata de sentir como si fueras un ser sin cabeza. Mientras escuchas música, escúchala con el corazón. Siéntela llegar al corazón, deja que tu corazón vibre con ella. Deja que tus sentidos se unan al corazón, y no a la cabeza. Intenta esto mismo con todos los sentidos y siente cómo cada sentido va al corazón y se disuelve cada vez más en él.
El corazón es el loto. Cada sentido simplemente es la apertura del loto, los pétalos del loto. Primero intenta relacionar tus sentidos con el corazón. Segundo, ten presente que cada sentido va directo al corazón y es absorbido por él. Una vez que estas dos cosas se asientan, y sólo entonces, tus sentidos comenzarán a ayudarte: te dirigirán al corazón y éste se convertirá en un loto.
Osho.
Luz Interior
En tu corazón arde una llama.
Tu cuerpo es sólo la luz en torno a la llama.
Tu ser más profundo es de la naturaleza de la luz. La consciencia es luz, la consciencia es la única luz. Tu existencia es inconsciente: haces cosas sin saber por qué, deseas cosas sin saber por qué, preguntas cosas sin saber por qué, vas a la deriva en un sueño inconsciente.
Todos somos sonámbulos. El sonambulismo, el andar y vivir dormidos, es la única enfermedad espiritual. Sé más consciente.
Comienza a ser más consciente de los objetos. Mira las cosas con más atención.
Mira a una flor como si toda tu existencia dependiera de esta mirada. Préstale toda tu consciencia y, súbitamente, la flor se transfigura: es más radiante, más luminosa. Tiene algo de la gloria de lo eterno, como si lo eterno hubiera llegado a lo temporal en forma de flor.
Mira con atención la cara de tu marido, de tu esposa, de tu amigo, de tu amado, medita en ello y de pronto ves no sólo el cuerpo, sino lo que está más allá de él, lo que emerge del cuerpo. Hay como un aura de lo espiritual alrededor del cuerpo. La cara del amado ya no es más el rostro de tu amado; la cara del amado se convierte en el rostro de lo divino. Mira a tu hijo en estado de alerta total, plenamente consciente; obsérvalo mientras juega y, de pronto, el objeto de tu mirada se transfigura.
Si pasas junto a un árbol, obsérvale en una actitud de alerta. Detente un momento, mira al árbol; frótate los ojos, mira al árbol de nuevo pero más despierto.
Centra tu consciencia, mira al árbol y observaras la diferencia. De pronto, cuando estás alerta, el árbol es distinto: más verde, más vivo, más hermoso.
El árbol es el mismo eres tu quien ha cambiado.
Osho.
En las Noches
Antes de dormir, proponte cerrar los ojos durante veinte minutos y entrar en tu vacío. Acéptalo, déjalo estar ahí. Si aparece el miedo, déjalo estar también. Tiembla de miedo pero no rechaces ese espacio que está naciendo ahí. Al cabo de dos o tres semanas empezarás a sentir su belleza, empezaras a sentir su bendición, el miedo desaparecerá por su propia cuenta. No debes luchar con él.
Siéntate de rodillas en el suelo, o en una postura cómoda para ti. Si tu cabeza empieza a inclinarse hacia delante –lo hará- permítelo. Te quedarás en una postura casi uterina, como el niño dentro del útero de la madre. Tu cabeza empezará a tocar las rodillas, o el suelo. . .permítelo. Entra en tu propio útero y quédate ahí. No uses técnicas, no uses mantras, no hagas esfuerzo, simplemente quédate ahí. Familiarízate con lo que hay. Es algo que no has conocido antes. Tu mente está recelosa porque esto viene de una dimensión muy diferente y desconocida. La mente no puede con esto. Nunca ha conocido nada parecido, de modo que está extrañada, quiere categorizarlo y etiquetarlo.
Pero lo conocido es la mente, y lo desconocido es Dios. Lo desconocido nunca se convierte en parte de lo conocido. Cuando se convierte en parte de lo conocido, deja de ser el Dios desconocido. Lo desconocido seguirá siendo incognoscible. Aunque lo hayas conocido, seguirá siendo desconocido. Este misterio no tiene solución. El misterio es intrínsecamente irresoluble.
Todas las noches entra en ese espacio. Tendrás miedo, temblarás, pero eso también está bien. Poco a poco, el miedo irá disminuyendo y cada vez disfrutarás más. De repente, al cabo de tres semanas, verás que un día surgen tantas bendiciones, tu energía aumentará tanto, tu ser tendrá tanta alegría, que es como si se hubiera acabado la noche y saliese el sol por el horizonte.
Osho.
Estado de Vigilia
La meditación cotidiana es una de las mejores herramientas con las cuales crear un estado de consciencia total.
En la meditación, te colocas en un estado de aptitud para experimentar la consciencia total, mientras tu cuerpo está en un estado despierto. Este estado de aptitud se llama vigilia verdadera.
Cuando te detienes en este estado, simplemente detienes tus pasos, dejas de ir adonde vas, dejas de hacer lo que estás haciendo, sólo te detienes por un momento, y sólo “estás” allí donde estás, estas bien exactamente donde estás. Detenerse, aunque sólo sea por un momento, puede ser maravilloso. Miras a tu alrededor, lentamente, y notas cosas que no notaste cuando pasaste junto a ellas. El olor fuerte de la tierra, después de que llueve. Ese rizo sobre la oreja izquierda de tu ser amado y lo bien que se siente ver jugar a un niño.
No tienes que dejar tu cuerpo para experimentar esto. Éste es el estado de vigilia verdadera.
Cuando entras en este estado, respiras en cada flor, vuelas con cada pájaro, sientes cada crujido bajo tus pies. Encuentras belleza y sabiduría, puesto que la sabiduría se encuentra en todos los sitios donde se forma la belleza. La belleza se forma en todas partes, fuera de todo el material de la vida. No tienes que buscarla, sino que vendrá a ti.
Cuando “actúas” en este estado, conviertes todo lo que haces en una meditación y así, en un don, en un ofrecimiento de ti a tu alma y tu alma a El Todo. Al lavar los platos, disfrutas del calor del agua que acaricia tus manos y te maravillas por el agua y el calor. Al trabajar en tu computadora, ves que las palabras aparecen en la pantalla, frente a ti, en respuesta a la orden de tus dedos y te regocijas por el poder de la mente y el cuerpo, cuando se aprovecha para llevar a cabo tu invitación. Al preparar la cena, sientes el amor del universo que te trajo este alimento y como regalo tuyo, al preparar esta comida viertes todo el amor de tu ser. No importa lo extravagante o lo sencilla que sea la comida. La sopa puede resultar deliciosa.
Cuando experimentas un intercambio de energía sexual en este estado, conoces la verdad suprema de Quién Eres. El corazón de tu ser amado se convierte en tu hogar. El cuerpo de tu ser amado se convierte en el tuyo. Tu alma ya no se imagina separada de nada.
Cuando estás listo, estás despierto. Una sonrisa puede llevarte allí. Una simple sonrisa. Sólo abandona todo por un momento y sonríe. Por nada, sólo porque se siente bien; sólo porque tu corazón conoce un secreto y porque tu alma conoce ese secreto. Sonríe por eso. Sonríe mucho. Esto curará todo lo que te aqueje.
Neale Donald Walsch
Soltar
En el mundo externo, en el mundo exterior, sólo hay una manera de salir victorioso, y esa manera es pelear, luchar y destruir al otro. Ésa es la única forma de salir victorioso en el mundo exterior. Has vivido durante millones y millones de años en el mundo exterior y no has dejado de pelear: a veces has salido vencido si no has peleado bien, a veces victorioso si has luchado bien. Y por ello se ha convertido en un programa integrado de luchar y ser fuerte. Sólo hay una manera de salir victorioso, y es peleando duro.
Cuando te trasladas al interior, lo haces llevándote el mismo programa porque sólo estás familiarizado con él. Y en el mundo interior ocurre al contrario: lucha y serás derrotado, ¡porque no hay nadie contra quién luchar! En el mundo interior la manera de vencer es soltar, la entrega es el camino de la victoria, el permitir que fluya la naturaleza interior, no el luchar. Dejar que el río fluya, y no forzar. Ésa es la manera en el mundo interior. Es justo lo contrario.
Osho.
Despertar la Intuición (ejercicio del agua)
Haga una poza de agua sobre una superficie lisa y no absorbente. Mire esta poza por algún tiempo. Después, empiece a jugar sin ningún objetivo, con la poza de agua.
Haga dibujos que no quieran decir nada. Haga este ejercicio durante una semana, demorando un mínimo de diez minutos cada vez. No busque resultados prácticos a este ejercicio, porque él, poco a poco, irá despertando su intuición.
Cuando la intuición empiece a manifestarse en diferentes horas del día, confíe en ella, siempre.
Paulo Coelho.





