El brahmán astuto

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Era en el norte de la India, allí donde las montañas son tan elevadas que parece como si quisieran acariciar las nubes con sus picos. En un pueblecillo perdido en la inmensidad del Himalaya se reunieron un asceta, un peregrino y un brahmán.  Comenzaron a comentar cuánto dedicaban a Dios cada uno de ellos de aquellas limosnas que recibían de los fieles.

El asceta dijo: – Mirad, yo lo que acostumbro a hacer es trazar un círculo en el suelo y lanzar las monedas al aire. Las que caen dentro del círculo me las quedo para mis necesidades y las que caen fuera del círculo se las ofrendo al Divino.

Entonces intervino el peregrino para explicar: -Sí, también yo hago un círculo en el suelo y procedo de la misma manera, pero, por el contrario, me quedo para mis necesidades con las monedas que caen fuera del círculo y doy al Señor las que caen dentro del mismo.

Por último, habló el brahmán para expresarse de la siguiente forma: – También yo, queridos compañeros, dibujo un círculo en el suelo y lanzó las monedas al aire. Las que no caen, son para Dios y las que caen las guardo para mis necesidades.

El Maestro dice: Así proceden muchas personas que se dicen religiosas. Tienen dos rostros y uno es todavía más falso que el otro.

Anónimo

 

Reflexiones

  • Hay muchas personas como este brahmán que se dicen religiosas, hablan mucho acerca de la palabra de Dios o de hacer lo correcto, pero no siempre lo que dicen coincide con sus actos.
  • Debemos ser congruentes entre lo que decimos, juzgamos o pedimos y nuestras propias acciones.
  • El mundo está lleno de falsedades y malas intenciones, para cambiarlo, está en nosotros el sincerarnos con nosotros mismos y con nuestro entorno y obrar de acuerdo con lo que proclamamos.

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