Habia Una Vez

Una pequeña Alma muy inquieta que se encontraba muy cerca a Dios y al estar tan cerca no lograba ver la pequeña luz que emitía, pues era como una vela cerca al Sol. Sólo conocía Luz y perfección. La Totalidad. El estado absoluto.

Entonces le pregunto un buen día: Padre mío, quién soy ?
- Eres el ser más perfecto jamás creado.
Y que existe más allá de la Luz ?
- Oscuridad y vacío.
Y que es la Oscuridad y el vacío?
- Es todo lo que tú no eres.

Y la pequeña Alma le entendió. Pero dentro de ella mantenía su inquietud, no le bastaba saberlo; muy en su interior deseaba experimentarlo; quería vivir la experiencia de vivir la oscuridad y ver su propia Luz. Dios entendía su deseo de descubrir y conocer y por la libertad concedida el Alma se apartó y fue hacia la oscuridad. Conoció el dolor y el sufrimiento, la necesidad y el tormento. Y en sus horas más tristes suplicó: Padre porque me has abandonado?.

En su búsqueda el Alma ha olvidado el camino y la razón de su destino. Pero Dios ha estado siempre con ella; el tesoro ha estado siempre consigo; la guía para encontrar el camino de regreso a casa siempre la ha tenido en lo más profundo de su ser.

P.D. Cuento tomado del Libro de Neale D. Walsch.


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En Relatos, General — Publicado por Aaron en mayo 16, 2009 at 1:51
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