Las mejores expectativas

En el salón de clases había dos alumnos que tenían el mismo apellido: Ramírez. Uno de los Ramírez, el más pequeño, era un verdadero dolor de cabeza para la maestra: indisciplinado, poco aplicado en sus estudios, buscador de pleitos. El otro Ramírez, en cambio, era un alumno ejemplar.

Tras la reunión de representantes, una señora de modales muy finos se presentó a la maestra como la mamá de Ramírez.

Creyendo que se trataba de la mamá del alumno aplicado, la maestra se deshizo en alabanzas y felicitaciones y repitió varias veces que era un verdadero placer tener a su hijo como alumno.

A la mañana siguiente, el Ramírez revoltoso llegó muy temprano al colegio y fue directo en busca de su maestra. Cuando la encontró, le dijo casi entre lágrimas: “Muchas gracias por haberle dicho a mi mamá que yo era uno de sus alumnos preferidos y que era un placer tenerme en su clase. ¡Con qué alegría me lo ha dicho mamá! ¡Qué feliz estaba! Ya sé que hasta ahora no he sido bueno, pero a partir de hoy lo voy a ser”.

La maestra cayó en la cuenta de su error pero no dijo nada. Sólo sonrió y acarició levemente la cabeza del niño en un gesto de profundo cariño. El pequeño Ramírez cambió totalmente desde entonces y fue, realmente, un placer tenerlo en clase.

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6 Comentarios

  1. tania mann says:

    K bella la reflexion. A veces con nuestros actos podemos hacer feliz a alguien. Me encanto esta reflexion muy bella.

  2. ruth vera c. says:

    El maestro antes de ser maestro deberia ser psicologo ya que existen muchos niños con problemas psicologicos, ya que vienen de muchos hogares disfuncionales donde no existe el amor la comprensión y muchos menos la autoestima; son maltratados pòr sus padres. Un niño no es rebelde porque el lo quiera ser sino porque en su hogar lo volvieron asi.

  3. Elsa Maribel Juarez says:

    Buenísima, una gran enseñanza para los maestros, que solo se dejan llevar por la apariencia. A veces aplican el dicho dime cuanto tienes y te diré cuanto vales. Va para los maestros: hay que dedicarles mas atención a los mas rebeldes e inquietos.

  4. tricia bravo says:

    Muy buena lectura para reflexionar tanto padres como maestros. Muchas veces decimos que los hijos son como son los padres pero es mentira; quizas juzgamos antes de saber que es lo que realmente pasa.

  5. Me encanto como a veces sin darnos cuenta nos equivocamos y hay situaciones como esta que es para bien !!!! vale la pena cometer errores.

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