Suspicaz
Un hombre pobre, sin educación ni modales, se enamoró de la hija de un millonario. Ella le invitó a conocer a sus padres en su elegante mansión. El hombre estaba intimidado por la riqueza del mobiliario, por los sirvientes y todos los demás signos de opulencia, pero de algún modo consiguió aparentar que estaba tranquilo hasta que llego la hora de la cena. Sentado a la mesa, animado por los efectos del vino, soltó un ruidoso pedo.
El padre de la chica levantó la vista y miró a su perro que estaba echado a los pies del pobre hombre. “¡Rover!” dijo en tono amenazador.
El pobre hombre aliviado al ver que echaban la culpa al perro, a los pocos minutos se tiró otro pedo. El anfitrión miró otra vez al perro diciendo: “¡Rover!” en voz más alta.
Pocos minutos más tarde el invitado se tiró un pedo por tercera vez. La cara del ricachón se contrajo de rabia. Esta vez bramó: “¡Rover, lárgate antes de que éste te cague encima!”
CATEGORIA: Con Humor, General — Publicado por: Aaron Amás | junio 8, 2010 at 17:35
Tags: millonario, perro, pobre, riqueza
Recomienda este Post en Google :







5 Comentarios
Hola Rosvy:
Entiendo tu ironia, no he querido tener buen gusto, sino, atreverme a contar algo con humor y que puede ser parte de la vida tambien. No se puede evitar a veces que la vida se salga un poco de control; entonces quizás deberíamos prestar atención al mensaje y no tomarnos todo tan en serio. Gracias por tu visita, Saludos.
muy buen gusto que animal
Hola Nelly:
Es magnifica; pero si pobre perro. Gracias por escribir. Muchos saludos.
hola muchas gracias por esta pequeña historia me gusto mucho y me hizo reir tambien auqnue pobre perro jajajaja buen dia