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Nadie se lo Cree
Cuenta la leyenda que, justo después de su iluminación, Buda decidió pasear por los campos. En el camino se cruzó con un labrador, que se quedó impresionado con la luz que emanaba del maestro.
- Amigo, ¿quién eres tú? –preguntó el labrador- Pues tengo la sensación de estar delante de un ángel, o de un Dios.
- No soy ni lo uno ni lo otro –respondió Buda.
- ¿Acaso eres entonces un poderoso hechicero?
- No, tampoco.
- En ese caso, ¿qué es lo que te hace tan diferente de los demás hasta el punto de que un simple campesino como yo pueda sentirlo?
- Soy apenas alguien que despertó a la vida. Nada más. Pero le digo esto a todo el mundo, y nadie se lo cree.
Paulo Coelho.
Despertar la Intuición (ejercicio del agua)
Haga una poza de agua sobre una superficie lisa y no absorbente. Mire esta poza por algún tiempo. Después, empiece a jugar sin ningún objetivo, con la poza de agua.
Haga dibujos que no quieran decir nada. Haga este ejercicio durante una semana, demorando un mínimo de diez minutos cada vez. No busque resultados prácticos a este ejercicio, porque él, poco a poco, irá despertando su intuición.
Cuando la intuición empiece a manifestarse en diferentes horas del día, confíe en ella, siempre.
Paulo Coelho.
Meditando
Para quienes puede parecer nuevo. Encontré una hermosa manera de ejercitar la meditación. En interacción con las cosas que nos rodean. Parece tan fácil; que puede sorprender.
Es una energía muy sutil. Sería equivocado la espera de algún resultado concreto. La única recompensa es el placer de la propia meditación.
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Siente más y más . . . permite al cuerpo tener toda la sensibilidad de que sea capaz. Recupéralo, rescátalo y permite que tenga más cambios para así poder sentir su esencia. Por ejemplo, cierra los ojos de vez en cuando y recuéstate en el suelo . . .siente la tierra pegada al cuerpo. No pienses en nada, siente nada más.
Vete al río o al mar y entra en el agua, échate sobre la arena. Acuéstate al sol. Abre tus sentidos . . . con sensualidad. Cuando comas pan, primero siéntelo con el tacto . . . ponlo sobre la mejilla y sién-telo, huélelo. Deja que el cuerpo lo conozca primero. Después saboréalo . . . cierra los ojos y deja que el sabor se expanda alrededor. No tengas prisa; no lo engullas de una vez. Disfrútalo . . . mastica bien; porque este pan va a convertirse en tu cuerpo. No dejes pasar la oportunidad. Este pan es tu cuerpo potencial. Recíbelo, dale la bienvenida y al cabo de unos meses tendrás un cuerpo distinto. Un día el cuerpo te dirá –de una manera distinta- con sólo sentir el alimento, si es bueno o malo para ti.
Si comes con diferente mentalidad, con diferente actitud, bebes agua de la misma manera y recuerdas tener siempre más sensualidad, pronto notarás que el cuerpo había estado como muerto en muchas zonas. Te sientes revivir como si hubieras sido un león dormido que ahora despierta, extiende las patas, estira el cuerpo. Notarás la misma sensación de despertar a la vida. Casi como una resurrección. (Osho)
Viviendo
Es una oportunidad. Todo lo es. Tan atentos estamos a cualquier caída para darnos por vencidos. Que nuestros sueños más grandes pueden verse reducidos a una simple ilusión. El mundo está hecho de ellos. Todo a nuestro alrededor fue el sueño de alguien que tuvo el coraje de persistir y de creer en ellos; a pesar de todo. De todo lo que le dijeran.
Y cuando todo va mal y se ve peor en realidad lo que está pasando es que se da la gran oportunidad para decidir en verdad quién queremos ser. Que es lo que queremos representar; en quien queremos convertirnos. Sólo en los momentos más oscuros podemos despertar. Podemos volvernos atentos. Atentos de una manera muy, muy profunda. Si todo marcha bien y si nada nos conmueve no necesitamos despertar; no necesitamos nada. Cuando muere el ser amado, un hermano, una Madre, cuando nos quedamos tan solos y abatidos a falta de ellos. Existe una posibilidad; se da una gran oportunidad.
La vida puede convertirse en un constante descubrir, en un siempre sorprenderse, en un misterio que no acaba y en un maravilloso regalo.
Maravilloso Cuerpo
Nunca percibimos del todo nuestra total capacidad. Tan acostumbrados estamos a la rutina o los hábitos diarios que olvidamos que somos capaces de realizar cosas increíbles. Olvidamos por completo quienes somos en realidad.
Es por algún “error” que podemos dar cuenta de ello. Y esto puede mostrarnos que de alguna manera podemos conseguir lo que deseamos. Si nos exigimos, si vamos hasta el límite de nuestras capacidades por nuestros sueños. Siempre han estado disponibles, allí. A la orden de nuestros deseos. Pero es necesario despertarlos. Es necesario profundizar más; nada que no valga la pena lo hará. Nada que no sea un sueño pleno y autentico lo despertará. Así ha sido maravillosamente concebido en un plan perfecto.
Entonces podríamos preguntarnos hasta donde exigiríamos a nuestra alma, nuestro cuerpo y mente por estos sueños. O si siempre seguiremos esperando.
Salir a la Orilla
Existe algo que está esperando siempre por nosotros o que debemos despertar. Y muy a menudo no encontramos el camino o la manera más adecuada para hacerlo. Nos caemos, luchamos, y volvemos a levantarnos; pero ese sólo es un patrón. El fuerte y muy arraigado patrón. Y sólo ciertas experiencias nos señalan que despertemos ante la historia que vuelve y vuelve a repetirse; quizás desde otras vidas.
En determinados momentos pareciera que llegamos a nuestro límite, y cuando al fin logramos abrirnos al mundo, a veces por un simple contacto con la natural, vemos claramente las cosas que en realidad importan. Las grandes barreras se caen y nos damos cuenta que estas sólo están en nuestra mente y que toda mala experiencia fue sólo una oportunidad para despertar. Son momentos como estos en los que en verdad somos conscientes, en los que en verdad nos integramos siendo totales.
Salir a la orilla y dejar la inercia con la corriente puede transformarnos. Hay algo más importante que nos aguarda. La promesa de Dios y los sueños hechos realidad no es un futuro paraíso. Dios es siempre Ahora!. Hoy es siempre el Momento. Y nuestro Corazón siempre lo supo.





