Entradas con la Etiqueta ‘Jalil Gibran’

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La civilización nos persigue

Paz y Guerra

Tres perros tomaban sol y conversaban. El primer perro dijo entre sueños: -Es realmente maravilloso vivir en estos días en que reinan los perros. Consideren la facilidad con que viajamos bajo el mar, sobre la tierra y aún en el cielo. Y mediten por un momento sobre las invenciones creadas para la comodidad de los [...]

Los Dos Eruditos

Vivían en la antigua ciudad de Aflcar dos eruditos que odiaban y despreciaban cada uno el saber del otro: Porque uno de ellos negaba que los dioses existieran, y el otro era creyente. Un día ambos se encontraron en el mercado, y en medio de sus partidarios empezaron a discutir acerca de la existencia o [...]

El Rey Sabio

El rey sabio

Había una vez, en la lejana ciudad de Wirani, un rey que gobernaba a sus súbditos con tanto poder como sabiduría. Y le temían por su poder, y lo amaban por su sabiduría. Había también en el corazón de esa ciudad un pozo de agua fresca y cristalina, del que bebían todos los habitantes; incluso [...]

La Tierra se deleita

No olvidar

“No olvides que a la Tierra se deleita de sentir tus pies descalzos, y los vientos de jugar con tu pelo.” Jalil Gibran.

Perla de inigualable belleza

Dijo una ostra a otra ostra vecina: -Siento un gran dolor dentro de mí. Es pesado y redondo y me lastima. Y la otra ostra replicó con arrogante complacencia: -Alabados sean los cielos y el mar. Yo no siento dolor dentro de mí. Me siento bien e intacta por dentro y por fuera. En ese [...]

Despues de la tormenta

Equilibrio

En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente. Jalil Gibran

Sobre los Hijos

Vuestros hijos no son vuestros hijos. Son los hijos y las hijas del anhelo de la vida, ansiosa por perpetuarse. Por medio de vosotros se conciben, mas no de vosotros. Y aunque estén a vuestro lado, no os pertenecen. Podéis darles vuestro amor; no vuestros pensamientos: porque ellos tienen sus propios pensamientos. Podéis albergar sus [...]

El peso sobre mis hombros

Cierto día, dos hombres que se encontraron en la ruta caminaban junto hacia Salamis, la Ciudad de las Columnas. Al mediodía llegaron hasta un ancho río sin puente para cruzarlo. Debían nadar o buscar alguna otra ruta que desconocían. Y se dijeron: “Nademos. Después de todo el río no es tan ancho”. Y se zambulleron [...]

Belleza y Fealdad

Cierto día Belleza y Fealdad se encontraron a orillas del mar. Y se dijeron: -Bañémonos en el mar. Entonces se desvistieron y nadaron en las aguas. Instantes más tarde Fealdad regresó a la costa y se vistió con las ropas de Belleza, y luego partió. Belleza también salió del mar, pero no halló sus vestiduras, [...]

El Profeta Ermitaño

Hubo una vez un profeta ermitaño que cada tres lunas bajaba hasta la ciudad y en las plazas del mercado predicaba el dar y compartir entre la gente. Y era elocuente y su fama se expandía por sobre la tierra. Una tarde, tres hombres llegaron a su ermita y lo saludaron. -Tú predicas el dar [...]


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