Entradas con la Etiqueta ‘muerte’
Perspectiva
Estoy a la orilla del mar. Una nave iza sus velas blancas en la brisa matutina y navega hacia el océano. La miro hasta que se desvanece en el horizonte, y a mi lado alguien comenta: “Ha desaparecido”.
¿Desaparecido? ¿Adónde? La pérdida de vista está en mí; no en ella. En el momento en que algunos mencionan su “desaparición”, hay otros que la ven arribar y otras voces entonan el alegre grito: “¡Allá viene!”
Así es la muerte.
Henry Scott Holland
Plenitud
Una vida incompleta, fragmentaria, no puede crear una armonía. Así se puede morir en un caos, con miedo a la muerte; cuando la muerte llame a tu puerta temblarás: la armonía de la vida aun no ha sido conseguida, y la muerte ha llegado; no has vivido la vida, y la muerte ha llegado; aun estás incompleto, de hecho no has nacido y la muerte ha llegado. Tiemblas.
Un hombre que ha vivido su vida, uno que ha vivido su día, siempre acepta la muerte hermosamente, porque ya no queda nada por hacer. Lo ha hecho todo, lo ha vivido todo, y se ha movido en todas las direcciones. Todo lo que la vida podía dar lo ha acumulado él. Ha acumulado la miel de la vida, ahora está listo para morir.
Osho.
Temor
Un hombre que caminaba por la noche se resbaló de una roca. Creyendo que podía caerse miles de metros porque sabía que había un profundo valle, se agarró a una rama que colgaba encima de la roca. Lo único que podía ver por la noche es que estaba en un abismo sin fondo. Gritó; un eco respondió a su grito . . . , no había nadie que le escuchara.
Podrás imaginarte la noche de tortura que pasó este hombre. La muerte estaba al acecho en cada momento, sus manos se estaban enfriando, perdía la sujeción . . . y cuando empezó a salir el sol miró hacia abajo y se rió: no había ningún abismo. Diez centímetros más abajo había una roca. Podía haber descansado toda la noche, podía haber dormido bien –la roca era bastante grande- , pero esa noche había sido una pesadilla.
A través de mi experiencia puedo asegurar que el miedo no tiene más de diez centímetros. Pero todo depende de ti: puedes agarrarte a una rama y convertir tu vida en una pesadilla, o soltar la rama y valerte por ti mismo. No tienes nada que temer.
Osho
Destreza
Sucedió una vez que un gran rey tenía que decidir algo en contra de su corazón. Dos de sus ministros habían cometido algún delito y él quería mucho a esos ministros. Incluso si habían cometido el delito, él quería perdonarles, los amaba mucho, pero eso iba en contra de la ley del país y no hubiese sido un buen precedente. Así que había que castigarles. La ley del país decía que para un delito así el único castigo era la muerte. ¿Qué podía hacer? Era difícil, pero encontró una salida. Dijo: “Tienen que ser condenados a muerte, pero les daré una oportunidad más de vivir. Se pondrá una cuerda tirante entre dos colinas, y si pueden caminar sobre ella y sobrevivir, les perdonaré.”
Era casi imposible. Era imposible porque ellos nunca habían caminado sobre ninguna cuerda floja, y mucho menos sobre una entre dos colinas, sobre un gran valle, con la muerte por todas partes.
Caminar sobre una cuerda floja es un gran arte, hay que aprenderlo; es una gran disciplina, y ellos ni siquiera habían soñado en su vida que tendrían que convertirse en equilibristas. Uno de ellos no pudo dormir. Durante toda la noche rezó a Dios para que le ayudase. Ni siquiera pudor tomar el té por la mañana. Cuando llegó al lugar en que iba a suceder este prodigio, toda la capital se había reunido.
El otro, comprendiendo muy bien que no sabía nada acerca de caminar en la cuerda floja, que no había nada que hacer, y que era casi seguro que iba a morir, decidió dormir bien. Durmió. Por la mañana tomó su té habitual y caminó pausadamente hacia el lugar. El otro estaba temblando, febril, pero él estaba tranquilo y calmado sabiendo muy bien que iba a sucederle la muerte, y cuando es seguro ¿para qué molestarse? Muere tranquilamente.
Empezó a caminar sobre la cuerda, y ¡maravilla de maravillas, caminó! ¡Nadie podía creerlo! Algunos equilibristas habían ido a mirar y ni siquiera ellos podían creerlo, era difícil incluso para ellos. La distancia era demasiado grande y el peligro era excesivo. Un mal paso, inclinándose demasiado a la izquierda, o hacia la derecha . . . y te has ido; un pequeño desequilibrio, y la muerte te espera en cada paso. Pero el hombre caminó, y caminó muy pausadamente, tan pausadamente como si estuviese dando un paseo matutino.
Llegó a la otra colina. El primer hombre estaba temblando, sudando, y gritó al otro desde su sitio: “Por favor, dime cómo has caminado, para que también pueda hacerlo”. El otro hombre le gritó: “Difícil, porque no sé cómo. Sólo sé una cosa: así es como he caminado toda mi vida. No soy equilibrista, pero ahora sé que lo soy, porque así es como he vivido toda mi vida, equilibrando, sin ir nunca al extremo; o, si me inclino hacia la izquierda, inmediatamente lo equilibro inclinándome hacia la derecha. No he hecho otra cosa. Pero esto no te ayudará, porque no es algo que se pueda aprender de repente. Si vives así, esta destreza te llega.
Osho
Unidad
La existencia se muestra ante ti de la forma que tú seas. Esta es una de las leyes fundamentales. Todo lo que ves depende de cómo lo veas. Si eres una mente, si estás dividido, entonces toda la vida estará dividida. La existencia le hace eco a tu ser.
Si tienes una mente dividida, entonces todo el mundo aparecerá dividido, entonces el día estará en contra de la noche. Y no es así, porque el día se convierte en la noche, y la noche en día; ambos forman un círculo completo. No están en contra, son complementarios. El día no puede existir sin la noche, y la noche no puede existir sin el día. Así que no pueden ser opuestos; en el fondo son uno.
La vida y la muerte aparecen como opuestos porque tu estas dividido. De otra forma la vida se vuelve muerte y la muerte se vuelve vida. El mismo día que naces has empezado a morir. Y en el momento en que mueres aparece una nueva vida. Es un círculo.
Osho.
Muerte
¡Queréis conocer el secreto de la muerte!
Mas, ¿Cómo conocerlo a menos que lo busquéis en el corazón de la vida?
El búho, de ojos sitiados por la noche que son ciegos por el día, no puede quitar el velo al misterio de la luz.
Si en verdad queréis contemplar el espíritu de la muerte, abrid de par en par vuestro corazón al cuerpo de la vida. Porque la vida y la muerte son una, lo mismo que son uno el río y el mar.
En lo más hondo de vuestras esperanzas y deseos descansa vuestro silente conocimiento del más allá. Y como semillas que sueñan bajo la nieve, así vuestro corazón sueña con la primavera.
Confiad en los sueños, porque en ellos se esconde el camino a la eternidad.
Vuestro miedo a la muerte no es más que el temblor del pastor de pie ante el rey, cuya mano va a posarse sobre él para honrarlo.
Bajo su miedo, ¿no está jubiloso el pastor sabiendo que podrá ostentar el sello del rey?
¿No le hace eso más consciente de su temblor?
Porque, ¿qué es el morir, sino entregarse desnudo al viento y fundirse con el sol?
¿Y qué es dejar de respirar, sino liberar la respiración de sus inquietos vaivenes para que pueda alzarse y expandirse y buscar sin trabas a Dios?
En verdad, sólo cantaréis realmente cuando bebáis del río del silencio.
Y sólo cuando hayáis alcanzado la cima de la montaña empezaréis a escalar.
Y sólo cuando la tierra reclame vuestros miembros, bailaréis en verdad.
Jalil Gibran.
Vivir Peligrosamente
Vivir peligrosamente es vivir. Si no vives peligrosamente, no vives. La vida sólo florece cuando hay peligro. La vida no florece en la seguridad; sólo florece en la inseguridad.
Si empiezas a tener seguridad, te conviertes en una charca empantanada. Tu energía ya no se mueve. Tienes miedo . . . porque nadie sabe cómo entrar en lo desconocido. ¿Para qué arriesgarse? Lo conocido es más seguro. Pero después te obsesionas con lo que te resulta familiar. Te hartas de ello, te aburre, te hace infeliz, sin embargo, es familiar y cómodo. Por lo menos ya lo conoces. Lo desconocido te da miedo. Simplemente la idea de lo desconocido te hace sentir inseguro.
Sólo hay dos tipos de personas en el mundo. Las que quieren vivir cómodamente: están buscando la muerte, quieren una tumba cómoda. Y las que quieren vivir: escogen vivir peligrosamente por que la vida sólo prospera si hay algún riesgo.
¿Has escalado alguna vez una montaña? Cuanto más alto escalas mejor te sientes. Cuanto mayor es el peligro de caer, cuanto mayor es el abismo, más vivo estás.
Cuando estas entre la vida y la muerte, cuando estás colgando entre la vida y la muerte, no existe el aburrimiento, no existe el polvo del pasado ni el deseo del futuro. El momento presente es muy afilado, es como una llama. Es suficiente: vives en el aquí y ahora.
Al llegar más alto, al alejarte de lo establecido, de la rutina de la vida, te vuelves salvaje de nuevo, te vuelves de nuevo parte del mundo animal. Vuelves a vivir como un tigre, como un león, como un río. Vuelves a surcar los cielos como un pájaro, volando cada vez más alto.
Osho.





