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Saber Escuchar
Cuando es una cuestión que se refiere al cuerpo, escucha al cuerpo. Cuando es una cuestión que concierne al pensamiento, proyectos, ideas, sueños, lógica, razón, escucha a la mente. Cuando es una cuestión que se refiere a tu totalidad escucha al corazón.
Osho.
Darse Cuenta
En mi afán de colmar siempre las expectativas, de dar más de mí, de quedar siempre bien, de querer estar adelante a pesar de todo; puedo llegar a perder el camino.
Esto me llevo a recordar un interesante ejercicio.
Estar en silencio por unos breves momentos; a pesar de nuestra mente y todos sus esfuerzos inútiles. Quedarse en silencio observando atentamente todo a nuestro alrededor (sea lo que sea que hagamos), siendo más conscientes cada vez de todos los estímulos que captan nuestros sentidos por más sutiles que estos sean: una suave brisa, la pequeñas presiones en nuestro cuerpo, las emociones que nos embargan. Respirando lenta y profundamente como un estado natural de ser. Puede devolvernos el sentido y poner todo en su sitio. Puede llevarnos a nuestro interior, devolvernos la tranquilidad y ver con más claridad todo lo que nos parecía complicado.
“Darse cuenta es observar en silencio y sin elección lo que es. En ese darse cuenta, el problema se despliega y se comprende entonces en su totalidad”
Habia Una Vez
Una pequeña Alma muy inquieta que se encontraba muy cerca a Dios y al estar tan cerca no lograba ver la pequeña luz que emitía, pues era como una vela cerca al Sol. Sólo conocía Luz y perfección. La Totalidad. El estado absoluto.
Entonces le pregunto un buen día: Padre mío, quién soy ?
- Eres el ser más perfecto jamás creado.
Y que existe más allá de la Luz ?
- Oscuridad y vacío.
Y que es la Oscuridad y el vacío?
- Es todo lo que tú no eres.
Y la pequeña Alma le entendió. Pero dentro de ella mantenía su inquietud, no le bastaba saberlo; muy en su interior deseaba experimentarlo; quería vivir la experiencia de vivir la oscuridad y ver su propia Luz. Dios entendía su deseo de descubrir y conocer y por la libertad concedida el Alma se apartó y fue hacia la oscuridad. Conoció el dolor y el sufrimiento, la necesidad y el tormento. Y en sus horas más tristes suplicó: Padre porque me has abandonado?.
En su búsqueda el Alma ha olvidado el camino y la razón de su destino. Pero Dios ha estado siempre con ella; el tesoro ha estado siempre consigo; la guía para encontrar el camino de regreso a casa siempre la ha tenido en lo más profundo de su ser.
P.D. Cuento tomado del Libro de Neale D. Walsch.





