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Serenidad
No tengas prisa. La prisa a menudo causa retraso. Cuando tengas sed, espera pacientemente: cuanto más profunda sea la espera, antes llega.
Has plantado la semilla, ahora siéntate a la sombra y observa lo que ocurre. La semilla se abrirá y florecerá, pero no puedes acelerar el proceso. ¿No es preciso acaso un tiempo para todo? Debes trabajar, pero deja el resultado a Dios. Nada en la vida se desperdicia, especialmente los pasos dados hacia la verdad.
Pero a veces surge la impaciencia. La impaciencia llega con la sed, pero es un obstáculo. Aguanta la sed y desecha la impaciencia.
No confundas la impaciencia con la sed. Con sed hay anhelo, pero no lucha; con impaciencia hay lucha, pero no anhelo. Con la añoranza hay espera, pero no exigencia; con impaciencia hay exigencia, pero no espera. Con sed hay lágrimas de silencio; con impaciencia hay lucha inagotable.
La verdad no puede ser tomada al asalto; se logra a través de la rendición, no a través de la lucha. Se conquista con la rendición total.
Osho
Sé una Luz en el Mundo
Con tu ejemplo brillante. Busca sólo la Divinidad. Habla sólo con la verdad. Actúa únicamente con amor.
Vive la Ley del Amor ahora y siempre. Da todo, no requieras nada. Evita lo mundano.
No aceptes lo inaceptable.
Enseña a todos lo que buscan aprender de Dios.
Convierte cada momento de tu vida en una efusión de amor.
Utiliza cada momento para invocar el pensamiento más elevado, pronuncia la palabra más noble, realiza el hecho más sublime. Con esto, glorificas tu Ser Sagrado, y así, también, glorificas a Dios.
Lleva paz a la Tierra llevando paz a todos aquellos con cuyas vidas estás vinculado.
Sé la paz.
Siente y expresa en cada momento tu Divina Conexión con el Todo, y con cada persona, lugar y cosa.
Aprovecha cada circunstancia, reconoce cada falta, comparte todo el júbilo, contempla cada misterio, camina en los zapatos de cada hombre, perdona cada ofensa (incluyendo las propias), sana todos los corazones, respeta la verdad de cada persona, adora al Dios de cada uno, protege los derechos de todos los seres humanos, preserva la dignidad de cada quien, promueve los intereses de todas las personas, provee las necesidades de los que te rodean, da como un hecho la santidad de cada persona, saca a la luz los mayores dones de tus semejantes, propicia la bendición de todos, y pronuncia la seguridad de su futuro en el firme amor a Dios.
Sé una viva representación de la Verdad más elevada que reside en tu interior.
Neale Donald Walsch
Voz Interior
Si has encontrado tu verdad dentro de ti mismo, no hay nada más que encontrar en toda esta existencia. La verdad está funcionando a través de ti. Cuando abres los ojos, es la verdad quien abre sus ojos. Cuando cierras los ojos, es la verdad quien está cerrando los suyos. Ésta es una meditación formidable. Basta con que puedas entender el truco y ya no tienes que hacer nada; cualquier cosa que hagas la está haciendo la verdad.
Caminas, es la verdad; duermes, es la verdad descansando; hablas, es la verdad hablando; estás en silencio, es la verdad la que está en silencio. Ésta es una de las técnicas de meditación más simples. Poco a poco cada cosa se pone en su lugar con esta simple fórmula y entonces ya no hay necesidad de técnicas. Cuando estás curado descartas la meditación, tiras la medicina.
Entonces vives según la verdad: vivo, radiante, dichoso, contento, como una canción para ti mismo. Toda tu vida se convierte en una oración sin palabras; o mejor dicho, una devoción, una gracia, una belleza que no pertenece a nuestra vida mundana, un rayo de luz viniendo desde el más allá hacia la oscuridad de nuestro mundo.
Osho
Decision
Evita a los que pretenden decidir por ti; toma las riendas con tus propias manos. Tú debes decidir. De hecho, en el proceso de tal decisión, nace tu alma. Cuando otros deciden por ti, tu alma se queda adormecida y apagada. Cuando empiezas a decidir por ti mismo, surge la perspicacia. Decidir significa correr riesgos, decidir significa que puedes equivocarte; quien sabe, ése es el riesgo. ¿Quién sabe lo que va a pasar? Ése es el riesgo, no hay garantía.
Con lo viejo existe una garantía. Millones y millones de personas ya lo han seguido. ¿Cómo puede equivocarse tanta gente? Ésa es la garantía. Si tanta gente ha dicho que es bueno, así debe ser.
Corre todos los riesgos que se necesitan para ser individual, acepta los desafíos para que éstos te hagan perspicaz, para que te aporten la brillantez e inteligencia necesaria.
La verdad no es una creencia, es inteligencia absoluta. Es un fogonazo del origen oculto de tu vida, es una experiencia iluminadora de tu conciencia. Pero tendrás que aportar el espacio adecuado para que ocurra. Y ese espacio adecuado es aceptarte a ti mismo como eres. No niegues nada, no te dividas, no te sientas culpable.
Osho.
Confianza
Siente el ritmo. Si llegas a sentirte más en armonía con la existencia, entonces vas por el buen camino. Si encuentras que no estás en sintonía, si te sientes tenso, si surge la angustia, si te pones a temblar –empiezas a perder el sentido de la dirección y comienzas a tener la sensación de que eres accesorio, que nada tiene sentido- entonces una señal inequívoca de que has perdido el compás de la existencia.
Entonces ábrete a la vida, confía en ella, y poco a poco ella destruirá todas tus inhibiciones y la energía empezará a manar en todas las partes en donde ha sido reprimida.
Todo lo que hagas, hazlo con la idea oculta de que tienes que lograr una mayor fluidez. Si tomas la mano de alguien, tómala de verdad. Las estás tomando de todas maneras, ¿por qué no hacerlo realmente? ¡Hazlo realmente! Que no se trate sólo de dos manos entrelazadas, cada una de ellas deseando desprenderse de la otra. Si hablas, que la charla sea apasionada, de lo contrario aburrirás a los demás tanto como a ti mismo.
La vida debería ser una pasión, una vibrante pasión, una pasión palpitante, una extraordinaria energía. Que nada de lo que hagas sea aburrido, de lo contrario no debes hacerlo. No hay obligación de hacer nada, pero lo que sea que te apetezca hacer, hazlo de verdad.
Osho.
Muerte
¡Queréis conocer el secreto de la muerte!
Mas, ¿Cómo conocerlo a menos que lo busquéis en el corazón de la vida?
El búho, de ojos sitiados por la noche que son ciegos por el día, no puede quitar el velo al misterio de la luz.
Si en verdad queréis contemplar el espíritu de la muerte, abrid de par en par vuestro corazón al cuerpo de la vida. Porque la vida y la muerte son una, lo mismo que son uno el río y el mar.
En lo más hondo de vuestras esperanzas y deseos descansa vuestro silente conocimiento del más allá. Y como semillas que sueñan bajo la nieve, así vuestro corazón sueña con la primavera.
Confiad en los sueños, porque en ellos se esconde el camino a la eternidad.
Vuestro miedo a la muerte no es más que el temblor del pastor de pie ante el rey, cuya mano va a posarse sobre él para honrarlo.
Bajo su miedo, ¿no está jubiloso el pastor sabiendo que podrá ostentar el sello del rey?
¿No le hace eso más consciente de su temblor?
Porque, ¿qué es el morir, sino entregarse desnudo al viento y fundirse con el sol?
¿Y qué es dejar de respirar, sino liberar la respiración de sus inquietos vaivenes para que pueda alzarse y expandirse y buscar sin trabas a Dios?
En verdad, sólo cantaréis realmente cuando bebáis del río del silencio.
Y sólo cuando hayáis alcanzado la cima de la montaña empezaréis a escalar.
Y sólo cuando la tierra reclame vuestros miembros, bailaréis en verdad.
Jalil Gibran.
Autoconocimiento
En silencio, vuestros corazones saben los secretos de los días y de las noches.
Mas vuestros oídos ansían escuchar el eco del conocimiento de vuestro corazón.
Quisierais saber en palabras lo que siempre supisteis en pensamiento.
Quisierais tocar con vuestros dedos el desnudo cuerpo de vuestros sueños.
Y es bueno que así sea.
El recóndito manantial de vuestra alma necesita brotar y correr murmurando hacia el mar.
Y el tesoro de vuestra profundidad infinita se revelaría entonces a vuestros ojos.
Mas, no tratéis de pesar en balanzas vuestro tesoro desconocido.
Ni exploréis las profundidades de vuestro conocimiento con cayados ni sondas.
Porque el yo es un mar infinito, inconmensurable.
No digáis: “He hallado la verdad”, sino: “He hallado una verdad”.
No digáis: “He encontrado la senda del alma”.
Decid más bien: “He encontrado al alma caminando por mi senda”.
Porque el alma camina por todas las sendas.
El alma no va en línea recta, ni crece como una caña.
El alma se despliega como un loto de innumerables pétalos.
Jalil Gibrán





